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Espiritualidad

EL GRANO DE TRIGO

DIOS EN INTERNET

Domingo 29 de marzo de 2009

(5º Domingo de Cuaresma. B)

 

EL GRANO DE TRIGO

Cojo un grano de trigo y lo pongo en el centro de mi mano. ¡Un milagro elíptico de un poco más de un centímetro! Luego me imagino pájaro tragando, sin masticar, este milagro dorado. Como el pan, cuando es hostia consagrada, y que, de niños –recuerdo–, luchábamos para que ni siquiera rozara uno de los dientes. No se podía masticar al Señor. De la lengua, pues, al estómago, y, del estómago, al espíritu; como comida de salvación. Sin apenas recorrido carnal; así comíamos al Señor en volandas de lo blanco.

Sin embargo, me sorprende esta página del evangelio de San Juan: «Señor, quisiéramos ver a Jesús» (Jn 12, 20). Son griegos y se dirigen a Felipe, y éste, a Andrés, y ambos, a Jesús. Jesús contesta: «Ha llegado la hora de que sea glorificado el Hijo del hombre» (Jn 12, 23). Quieren ver a Jesús y éste les ofrece su glorificación, que es glorificación como la del grano de trigo. «Si el grano de trigo no cae en tierra y muere…» Es decir, hay que ver a Jesús dándose en la cruz, no sólo en el momento de la palabra o del milagro. El charlatán también habla y el mago puede parecer que hace prodigios; pero sólo el que es capaz de morir por amor en una cruz es digno de ser mirado con respeto y veneración, más allá de las palabras y los signos portentosos, y ser levantado como punto convergente.

«Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda él solo». Como éste que ahora contemplo (¡oh, maravilla!) en mi mano. Este grano es la suma perfección, pero si no cae en tierra y muere, queda solo. Lo veo en mi mano, solo, y me da escalofríos verlo. Si Cristo hubiera sido sólo palabra (evangelio: buena noticia) y signo, con ser mucho, no habría sido glorificado. Sin la cruz, que aglutina todas las cruces del hombre, no habría sido «levantado de la tierra ni habría atraído a todos »; es decir, no habría resucitado ni subido al cielo, arrastrando con él lo que había “atraído hacia sí”. Cristo habría quedado como bella palabra y sorprendente taumaturgo, solo, aunque quizá hubiera sido un líder seguido por multitudes (otros lo han sido y lo son) enfervorizadas; pero nada más. Serían multitudes enfervorizadas y buenas, y salvadas, quizá; pero no resucitadas y glorificadas, arrastradas con él en ascensión memorable. «En verdad, en verdad os digo: si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda solo; pero, si muere, da mucho fruto» (Jn 12, 24).

«Después miré y había una muchedumbre inmensa, que nadie podría contar». Los levantados con Cristo en la cruz, los lavados con su sangre; e iban «vestidos con vestiduras blancas y con palmas en sus manos. Y gritaban: “La salvación es de nuestro Dios, que está sentado en el trono, y del Cordero”» (Ap 7, 9-10). El Señor no está solo, ni nosotros.

Mañana echaré este grano en tierra, para que muera y dé fruto (21:13:35).

1 Comentarios



Autor:Vencedor
Fecha: 02 Apr 2009 11:39 am
Comentario: Bello y plástico ejemplo, desechar el egoísmo que es amor de soledad.



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