uhr online relojes para blogs

Espiritualidad

LA SERPIENTE DE BRONCE

DIOS EN INTERNET

Domingo 22 de marzo de 2009

 

LA SERPIENTE DE BRONCE

El pueblo casi siempre se burla de Dios, por aparentemente lejano, y se burla o en los que dicen hablar en su nombre o en los que son su nombre, los más débiles y necesitados. Habla la pobreza, en la que está Dios, y no es escuchada. Los ricos regalan templos, pero no son el templo. Sin embargo, sólo los ricos, con el poder, son escuchados como piedras de estos templos, aunque sean piedras muertas y mudas; manejan los flujos económicos y las finanzas, que son los que tienen voz, pero es voz bastarda. Cristo, en los pobres, es «el despreciado, el repudiado por los hombres» (Is 53, 3), al que no se le oye.

Y llega un tiempo en que se destruye el templo, con todos sus objetos preciosos, y acontece la infamia del cautiverio. Los israelitas, pueblo de Dios, fueron demolidos, con el templo, y exiliados los que sobrevivieron. Y, en el exilio, les mandaban cantar, sus opresores a divertirlos: «Cantadnos un cantar de Sión» (Sal 137, 3). Pero no tenían ganas de cantar; sentados junto a los canales de Babilonia, lloraban y se acordaban de Sión (Sal 137, 1). No cantan hasta que vuelven a la patria, con Ciro, rey de Persia, el salvador.

Para el cristiano, la patria es Cristo, y hacia ese Cristo va la iglesia en este tiempo de Cuaresma. Un Cristo crucificado, elevado, encumbrado en el monte de la cruz; encumbrar un monte es pasar el monte, vencerlo. Cristo encumbra el monte de la cruz y lo vence; no solo, sino en compañía de la humanidad.

«Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del Hombre» (jn 3, 14). Se eleva algo para que se mire, y lo mirado así queda en la retina. Y en la retina queda un Cristo crucificado por amor. «Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Hijo único» (Jn 3, 16). Lo entregó para que encumbrara la cruz, y encumbrada la cruz, sangró amor, amor de Dios. Sangró sacramentos de salvación. Así hizo posible que no pereciera ninguno de los que creen en él. La mirada, pues, se convierte en fe, y la fe en salvación.

Dios, lo mismo que Moisés en el desierto la serpiente, eleva a su Hijo para que todo aquel que lo mire quede salvo. No hay mordedura en el mundo, que no pueda ser curada en la cruz de Cristo. Mirar la cruz de Cristo para ser salvados y, descolgadas las cítaras de los sauces de las orillas de los canales de Babilonia, poder cantar así cantares de Sión; es decir, cantares de libertad y de amor (20:12:46).

0 Comentarios



Añade un Comentario:
Tu nombre:
Tu e-mail: (opcional)
Emoticonos: smile wink wassat tongue laughing sad angry crying 
Captcha